Que Galicia es tierra de mitos y leyendas es cosa sabida. Pero sorprende que incluso sus islas más recónditas escondan una historia singular. Quizá el mejor ejemplo sea Ons, el segundo de los archipiélagos más visitados del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, donde una gruta submarina emite extraños sonidos que han sido relacionados con el llanto de las almas en pena.
En el extremo sur de Ons, a escasos metros del mirador de Fedorentos, se ubica una sima conocida como Burato do Inferno. Sus cuarenta metros de profundidad y la aspereza del terreno dan sentido a una barandilla de seguridad. Pero no es el riesgo de caída lo que inspira temor a sus visitantes, sino los ruidos que emergen del interior de esta grieta cuando hay tempestad.
Las creencias locales relacionan estos sonidos con los gritos de las almas atrapadas en el purgatorio. Otra leyenda sugiere que las ánimas de la Santa Campaña recorren los senderos de esta isla camino del cementerio.
En Cortegada, isla situada en la ría de Arousa, se habla de una criatura mitológica de rasgos caninos que aterroriza a las poblaciones autóctonas desde el siglo veinte. Sería una bestia reconocible por su pelaje negro y sus cuernos afilados, y su sola contemplación sería un mal presagio. Desde luego, una presencia que recuerda no poco a El sabueso de los Baskerville.
En la desembocadura de esta misma ría, el folklore de Sálvora acoge su propia versión de La Sirenita: un caballero llamado Don Froilaz o Roldán quedó prendidamente enamorado de una sirena muda, con quien tuvo descendencia y a la que solo consiguió hacer hablar cuando simuló que arrojaba su hijo a las llamas.
El archipiélago de las Cíes, el más meridional de las Islas Atlánticas, pudo ser el refugio de corsarios y otros piratas en la antigüedad. Sus valiosos tesoros seguirían enterrados en algún punto de este destino insular.